Rusia ha enviado equipos de interferencia sofisticado a Siria que podrían cegar a pilotos de la OTAN en una nueva escalada del enfrentamiento en el Medio Oriente.
El sistema Krasukha-4 se ha visto en un campo de aviación siria siendo utilizado por los aviones de combate rusos y su presencia ha sido confirmada por funcionarios estadounidenses. El sistema móvil puede interrumpir la vigilancia de drones, satélites o aviones de alerta temprana occidental.
Tiene una autonomía de 186 millas (300 kilómetros), también puede afectar a los sistemas de misiles guiados por radar y permitiría a Rusia para imponer una zona de exclusión aérea sobre militar del presidente Assad.