Un comentario en “Máxima tensión: El despliegue militar de Estados Unidos frente a Venezuela”
¡Buenos lavados de cerebro para todos!
Si bien el amo se aprovecha siendo el 1 sobre el rebaño que suma sus 0, es un esclavo más al estar obligado a sostener la conciencia ideal con su flauta mágica.
Éste matrimonio estructurado piramidalmente, es un fractal que se reproduce en menor o mayor medida en cada núcleo familiar como célula del cuerpo social.
Por lo cual, la conciencia de cada integrante es condicionada con órdenes de acción que reprimen el desarrollo y expresión plena de la consciencia.
La historia nos cuenta cómo las asociaciones de reinados se postularon ser dueños de la tierra bajo el manto divino que les otorga la potestad de ser el azote autorizado de los pueblos.
Éste gran teatro de realidad es posible gracias a una trinidad de ficciones, las fantásticas, las legales y las técnicas. Ya sea si se cree que se elige a un representante terrenal o se cree que no se tiene el derecho a ser obligado a elegir a uno celestial, el creyente es un actor que se deja llevar por el teatro.
Sin embargo, está organización es un sistema lógico que se normaliza por el estado de consciencia del cuerpo social. Las palabras conformadas en y por el estado son el sedimento del desarrollo de la consciencia. Por lo cual, todo es perfecto según lo escrito, pero no lo es desde el aspecto evolutivo de la consciencia.
Éste hecho se comprende desde el principio comunicativo.
Cuando dos consciencias sintonizan en un punto, se potencian generando un nuevo espacio creativo en dónde el amor, la libertad y el respeto, son y se expresa sin la necesidad de una autoridad, juez ni valorador. Las palabras sobran porque la verdad es evidente en el hecho.
Mientras que en descomunicación se polarizan en dónde uno se impone sobre el otro. Las palabras amor, libertad y respeto surgen por la necesidad de una carencia. Es una presencia sentida como ausente, es el fantasma de un huérfano de consciencia. Éste estado de dispersión entrópica es el olvido que instiga naturalmente a enfocar la atención en el pasado(la memoria) para corregir el defecto generador del error. Surgen entonces, nuevas palabras para identificar la condición como represión, obediencia y tolerancia.
La insoportable eternidad es obtenida para ese propósito porque la memoria de las apariencias es atemporal. El punto gravitatorio de sentido del objeto virtual u holografico ejerce un reordenamiento provisorio en el presente continuo.
La señal de sufrimiento es la señal del acto fallido en el teatro de realidad.
En el estado de confusión y descomunicación todo es forzado, guionado automáticamente por algo que debe tomar el control cuando el creyente está ausente de su realidad, y es la conciencia, un constructo que forma parte de la máquina biológica, un ciego ente interpretador de realidad que se basa en las apariencias. Es el intermediario entre lo temporal y trascendente, entre el sueño y la vigilia, entre el mapa y el territorio. Puede ser un amigo y maestro, o por el contrario, un enemigo y tirano, de acuerdo a la necesidad del dueño del rebaño o de la oveja negra.
La conciencia como amo, es el reflejo especular del sistema de gobierno del estado social. Gobierna sobre los defectos y las virtudes, es decir, para el amo no existe el bien o el mal, son instrumentos para el propósito de gobierno, mientras el rebaño cree en una lucha eterna entre el bien y el mal, por lo cual, ambos están obligados a mantener con premios y castigos, retroalimentar y proteger el circuito cerrado de toda amenaza externa. El premio llega a ser simplemente, no ser castigado.
Sin embargo, a partir de aquí, de ésta paz prefabricada, comienza el camino del héroe cuando el creyente advierte la señal de distorsión de realidad. En el primer estadío el héroe es externo, el creyente buscará a Dios o así mismo, paradójicamente fuera de aquello que lo insta ser normal.
En el segundo estadío se convierte en el héroe y deberá hacer realidad su creencia máxima de la lucha entre el bien y el mal, luchando contra sí mismo.
En el tercer estadío despierta su consciencia disolviendo la ilusión reconociendo sus virtudes esenciales que brinda la seguridad o la fe que necesita un ciego creyente en las apariencias o símbolos de realidad.
La conciencia como computador biológico, tiene la lógica, sentido y correspondencia que se encuentra entre la luz del sol y el ojo. El ordenamiento natural se realiza binariamente en planos de dos dimensiones afectados a la mecánica clásica que brinda sincronía, previsibilidad y cierta seguridad entre el mapa y el territorio. Esto implica que los inicios y fines ya se encuentran prestablecidos en el cosmos aparente conformado por la memoria de las apariencias. Todas las innumerables variantes que suceden entre esos dos puntos son anecdóticas. Lo que llaman incertidumbre, son lógicas booleanas que aparentan aleatoriedad encubriendo la intención del creyente que moviliza y pone en marcha lo programado.
El sistema informático global es una extrapolación de la lógica básica natural, en un intento inconsciente de exteriorizar para reintegrar el símbolo de realidad y así adquirir una consciencia superior.
En la cúspide de la pirámide truncada se encuentra un centro invisible, el fantasma de la consciencia del creyente que hace realidad el teatro.
Por éste hecho existe al mismo tiempo la realidad que es, y la aparente. El amor existe y no existe al mismo tiempo, como la identidad del creyente.
Al final lo que muere inevitablemente es la apariencia del cosmos aparente, lo que se cree que debería ser el mundo, el amor y uno mismo eternamente.
Es una bendición que la estupidez no sea eterna.
Cualquiera entonces, podrá advertir, aunque sea solo un instante, que la verdad surge naturalmente hasta en lo creído como lo mas insignificante, aunque se le imprima una ficción de gobierno que obligue al creyente a despojarse de lo que es suyo, para que luego un listillo, le intente vender salvación. Es una ilusión ese traspaso de la responsabilidad sobre una ficción que puede determinar el daño a sí mismo y/o a terceros.
Todo se encuentra a la vista, nadie puede esconder nada en éste mundo.
¡Buenos lavados de cerebro para todos!
Si bien el amo se aprovecha siendo el 1 sobre el rebaño que suma sus 0, es un esclavo más al estar obligado a sostener la conciencia ideal con su flauta mágica.
Éste matrimonio estructurado piramidalmente, es un fractal que se reproduce en menor o mayor medida en cada núcleo familiar como célula del cuerpo social.
Por lo cual, la conciencia de cada integrante es condicionada con órdenes de acción que reprimen el desarrollo y expresión plena de la consciencia.
La historia nos cuenta cómo las asociaciones de reinados se postularon ser dueños de la tierra bajo el manto divino que les otorga la potestad de ser el azote autorizado de los pueblos.
Éste gran teatro de realidad es posible gracias a una trinidad de ficciones, las fantásticas, las legales y las técnicas. Ya sea si se cree que se elige a un representante terrenal o se cree que no se tiene el derecho a ser obligado a elegir a uno celestial, el creyente es un actor que se deja llevar por el teatro.
Sin embargo, está organización es un sistema lógico que se normaliza por el estado de consciencia del cuerpo social. Las palabras conformadas en y por el estado son el sedimento del desarrollo de la consciencia. Por lo cual, todo es perfecto según lo escrito, pero no lo es desde el aspecto evolutivo de la consciencia.
Éste hecho se comprende desde el principio comunicativo.
Cuando dos consciencias sintonizan en un punto, se potencian generando un nuevo espacio creativo en dónde el amor, la libertad y el respeto, son y se expresa sin la necesidad de una autoridad, juez ni valorador. Las palabras sobran porque la verdad es evidente en el hecho.
Mientras que en descomunicación se polarizan en dónde uno se impone sobre el otro. Las palabras amor, libertad y respeto surgen por la necesidad de una carencia. Es una presencia sentida como ausente, es el fantasma de un huérfano de consciencia. Éste estado de dispersión entrópica es el olvido que instiga naturalmente a enfocar la atención en el pasado(la memoria) para corregir el defecto generador del error. Surgen entonces, nuevas palabras para identificar la condición como represión, obediencia y tolerancia.
La insoportable eternidad es obtenida para ese propósito porque la memoria de las apariencias es atemporal. El punto gravitatorio de sentido del objeto virtual u holografico ejerce un reordenamiento provisorio en el presente continuo.
La señal de sufrimiento es la señal del acto fallido en el teatro de realidad.
En el estado de confusión y descomunicación todo es forzado, guionado automáticamente por algo que debe tomar el control cuando el creyente está ausente de su realidad, y es la conciencia, un constructo que forma parte de la máquina biológica, un ciego ente interpretador de realidad que se basa en las apariencias. Es el intermediario entre lo temporal y trascendente, entre el sueño y la vigilia, entre el mapa y el territorio. Puede ser un amigo y maestro, o por el contrario, un enemigo y tirano, de acuerdo a la necesidad del dueño del rebaño o de la oveja negra.
La conciencia como amo, es el reflejo especular del sistema de gobierno del estado social. Gobierna sobre los defectos y las virtudes, es decir, para el amo no existe el bien o el mal, son instrumentos para el propósito de gobierno, mientras el rebaño cree en una lucha eterna entre el bien y el mal, por lo cual, ambos están obligados a mantener con premios y castigos, retroalimentar y proteger el circuito cerrado de toda amenaza externa. El premio llega a ser simplemente, no ser castigado.
Sin embargo, a partir de aquí, de ésta paz prefabricada, comienza el camino del héroe cuando el creyente advierte la señal de distorsión de realidad. En el primer estadío el héroe es externo, el creyente buscará a Dios o así mismo, paradójicamente fuera de aquello que lo insta ser normal.
En el segundo estadío se convierte en el héroe y deberá hacer realidad su creencia máxima de la lucha entre el bien y el mal, luchando contra sí mismo.
En el tercer estadío despierta su consciencia disolviendo la ilusión reconociendo sus virtudes esenciales que brinda la seguridad o la fe que necesita un ciego creyente en las apariencias o símbolos de realidad.
La conciencia como computador biológico, tiene la lógica, sentido y correspondencia que se encuentra entre la luz del sol y el ojo. El ordenamiento natural se realiza binariamente en planos de dos dimensiones afectados a la mecánica clásica que brinda sincronía, previsibilidad y cierta seguridad entre el mapa y el territorio. Esto implica que los inicios y fines ya se encuentran prestablecidos en el cosmos aparente conformado por la memoria de las apariencias. Todas las innumerables variantes que suceden entre esos dos puntos son anecdóticas. Lo que llaman incertidumbre, son lógicas booleanas que aparentan aleatoriedad encubriendo la intención del creyente que moviliza y pone en marcha lo programado.
El sistema informático global es una extrapolación de la lógica básica natural, en un intento inconsciente de exteriorizar para reintegrar el símbolo de realidad y así adquirir una consciencia superior.
En la cúspide de la pirámide truncada se encuentra un centro invisible, el fantasma de la consciencia del creyente que hace realidad el teatro.
Por éste hecho existe al mismo tiempo la realidad que es, y la aparente. El amor existe y no existe al mismo tiempo, como la identidad del creyente.
Al final lo que muere inevitablemente es la apariencia del cosmos aparente, lo que se cree que debería ser el mundo, el amor y uno mismo eternamente.
Es una bendición que la estupidez no sea eterna.
Cualquiera entonces, podrá advertir, aunque sea solo un instante, que la verdad surge naturalmente hasta en lo creído como lo mas insignificante, aunque se le imprima una ficción de gobierno que obligue al creyente a despojarse de lo que es suyo, para que luego un listillo, le intente vender salvación. Es una ilusión ese traspaso de la responsabilidad sobre una ficción que puede determinar el daño a sí mismo y/o a terceros.
Todo se encuentra a la vista, nadie puede esconder nada en éste mundo.